viernes, 25 de octubre de 2013

RINCONES DE VALENCIA



   

Julio Cob es el autor de “Rincones de Valencia”, sugerente guía en la que invita a conciudadanos y visitantes que le acompañen para conocer los lugares más íntimos y entrañables de la capital valenciana.

Partiendo de La Almoina, origen de la ciudad romana Valentia, realiza un amplio recorrido para apreciar las diferentes sensaciones que emanan de plazas, calles y atzucacs (callejones sin salida) del Carmen, Ruzafa, Campanar, la Seu, la Xerea, el Mercado, Sant Francesc y otros barrios de la urbe. Un largo recorrido urbano donde los mayores pueden explicarle a sus hijos y nietos como por estrechísimos lugares pasaban los tranvías, incluso cruzándose dos tipo 400 sobre bogies  en la calle Micalet, actualmente peatonal, y girando hacia la calle Zaragoza con las vías medio estuchadas por falta de espacio. Tranvías de dos ejes con remolque tomando las curvas de entrada a la calle Bolsería y a la de Quart desde el Tros Alt mejor que ahora los autobuses que son de dimensiones inadecuadas para zonas estrechas. También que bajo el arco de medio punto de las torres de Quart y Serranos pasaban los tranvías, como asimismo por las calles Serranos, Navellos, Zaragoza, Paz, Murillo, Carda, Barcas, San Fernando, San Vicente, Sangre, las varias que conforman los cinco kilómetros de circunvalación (el perímetro de las murallas derribadas a partir de 1865),.......... Recuerdos de la “Valencia en blanco y negro”, blog cuyo creador Julio Cob ha englobado en un libro una selección de sesenta recorridos urbanos de los muchos que ha publicado por sistema digital desde muchos años atrás.

La guía es un compendio donde arquitectura, historia, comercio, arte, anécdotas, peculiaridades y fiestas, tanto las grandes como las recoletas festes de carrer (las de la calle Cañete una de las más peculiares), se aúnan con redacción coloquial y tamaño de letra que facilita la lectura, según el autor, para facilitarle comprensión y disfrute a los lectores.                                                            
         
Esteban Gonzalo Rogel      25-10-2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

I ENCUENTRO DE MÓDULOS HO CIUDAD DE VALENCIA


En el edificio multiusos de la avenida Emilio Baró nº 87 de Valencia se celebrará entre los días 9 y 10 de noviembre el I Encuentro de Módulos HO Ciudad de Valencia.

En una extensa maqueta modular circularán trenes a escala H0 representativos de diversas épocas del ferrocarril para deleite de grandes y chicos.

El encuentro está organizado por el Centre Municipal d'Activitats per a les persones majors Benimaclet y la Asociación Valenciana de Amigos del Ferrocarril. (AVAF).

Para ir: metro estación Machado, tranvía parada Benimaclet y autobús nº 70.

Horario:  Sábado día 9 de 11:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 y el Domingo día 10  de 10:00 a 13:30 horas.

El placer de ver circular trenes estará servido.

Esteban Gonzalo Rogel           17-10-2013

viernes, 11 de octubre de 2013

XXV AÑOS DEL METRO



Un especial 8 de octubre fue el título de mi comentario que publicó Levante-EMV el día 7 de octubre de 1988 para resaltar la importancia de la inauguración el día siguiente de la unión norte-sur, como la calificaba la estatal Feve, y el metro, con inclusión del trazado suburbano, bautizado desde el primer día por los valencianos en sustitución del viejo trenet y como realización de una ilusión que se remontaba a 1934. Fue el inicio de la actual red de metro y tranvía de Valencia, y años después la muestra para las modernizaciones del trenet de La Marina. 

Día 8 con sorpresa, ya que cuando las UTA 3729 y 3730, con 500 viajeros entre autoridades, invitados y representantes de los medios de comunicación, iban a iniciar el recorrido inaugural en la antigua estación Empalme, a una de las vías del trazado antiguo llegó procedente de la estación Pont de Fusta un tren de época remolcado por una locomotora de vapor. Tras intentos frustrados para que se realizaran servicios turísticos por la red valenciana, su propietario almacenó la composición para su venta.

Un túnel de 6,8 kilómetros, bajo viarios de Valencia y entre las estaciones de Ademuz (posteriormente otra vez Empalme) y Hospital (actualmente Safranar), permitió la intercomunicación de los municipios servidos por los ferrocarriles de Bétera y Llíria en la zona norte con el que llegaba por la Ribera Alta hasta Alberic, ya que la continuación hasta Villanueva de Castellón fue restablecida el 2 de marzo de 1990, cuando un puente nuevo sobre el río Júcar sustituyó al destruido por la pantanada de 1982.

            Las variadas composiciones con vehículos motores, cuya antigüedad se remontaba en algunos hasta 1917 en la zona norte, fueron sustituidas por unidades articuladas, las UTA, que compartieron protagonismo con los trenes unidad serie 3600 que Feve trajo en 1982 para modernizar la línea hacia Torrent y Villanueva de Castellón y el Gobierno Valenciano consiguió quedárselos al considerar insuficientes los 30 pequeños trenes comprados, incluso con un pedido adicional de diez.

         La siguiente transformación fue el 21 de mayo de 1994 con el tranvía entre Ademuz, Pont de Fusta y Doctor Lluch, en sustitución de trazados ferroviarios que eran casi un continuo paso a nivel. Primer tranvía moderno de España y punto de partida para la recuperación de este medio de transporte en algunas ciudades españolas que habían suprimido sus redes tranviarias cuando este medio de desplazamiento ya estaba renaciendo en el resto de Europa y América del Norte. Tranvía que encontró duras críticas en algunos sectores políticos calificándolo como medio anticuado, aunque algunos destacados detractores se transformaron posteriormente en defensores de este medio de transporte.

            El 5 de mayo de 1995 le tocó el turno al trenet de Rafelbunyol, modificando su antiguo trazado en  superficie hasta Pont de Fusta por el soterrado hasta la llamativa estación Alameda, que diseñó el ingeniero y arquitecto valenciano Santiago Calatrava junto con el puente apoyado en los extremos de la estación para restablecer la circulación rodada. Línea 3 que con tres sucesivos alargamientos llegó el 18 de abril de 2007 hasta el aeropuerto de Manises, quedando pendiente de terminación la prolongación hasta Riba-roja y en proyecto la continuación hasta  Vilamarxant. Como el día anterior fue inaugurado el tramo tranviario hasta Neptú (ahora Marina Juan Carlos I) como prolongación de la sección Alameda-Marìtim Serrería de la línea 5 del metro, desde el citado 18 de abril quedó realizada la conexión puerto-aeropuerto, que considero la mejor aportación inmediata para los ciudadanos de lo construido para la Copa de América.

En cuanto a los tranvías también tuvieron su crecimiento con tramos hasta la Feria de Muestras, Mas del Rosari, Terramelar y Tossal del Rei, éste el 27 de septiembre de 2007 y como línea 6 de FGV. Después sólo los soterramientos de la línea 3 a su paso por Alboraya en el 2010 y el año siguiente de la línea 1 por Benimámet.

Los 18 trenes unidad que Alstom fabricó en su factoría de Albuixech y entregó en 1995 para la línea de Rafelbunyol, la 3 del metro, no estuvieron acompañadas en los doce años siguientes por nuevas adquisiciones al denegar su compra el Gobierno Valenciano hasta el año 2004, lo que repercutió negativamente en el mantenimiento del material existente que envejeció prematuramente, como les ocurrió a las UTA. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana tuvo que esperar hasta el Plan de Infraestructuras 2004-2010 para que pidieran las unidades serie 4300 que Vossloh comenzó a entregar a partir del 27 de febrero de 2007 en cantidad suficiente para atender ampliaciones de servicios y prolongaciones de líneas. Estos trenes y los Alstom de 1995 son los que atienden actualmente todos los servicios sobre las buenas vías de las tres líneas de metro .

La unión soterrada inaugurada el 8 de octubre de 1988 fue la primera etapa de una red que veinticinco años después está constituida por tres líneas férreas de metro con una longitud total de 126,9 kilómetros (24 en subterráneo y el resto en superficie), tres líneas de tranvías con dos ramales que suman 19,9 km. y 134 estaciones y paradas entre ambos sistemas de transporte, que el año pasado contabilizaron 63 millones de viajeros.

A pesar de los retrasos en la construcción y prolongaciones de líneas, en mejoras de vías e instalaciones y en la adquisición de trenes, ha sido muy grande la repercusión del metro, principalmente en la movilidad entre Valencia y su área metropolitana, así como en la realización de importantes actuaciones urbanísticas capitalinas y en Alboraya, Manises, Mislata y Quart de Poblet. Que todo es mejorable para captar viajeros y recuperar los perdidos por diversas causas  a analizar, por supuesto, y eso esperamos quienes confiamos en la eficiencia del metro y los tranvías como medios de transporte.

Una efeméride valenciana muy importante que merece ser festejada como corresponde con la inclusión de un recuerdo a quienes confiaron en un medio de transporte que es de los más seguros, pero fueron víctimas en accidentes
 
Esteban Gonzalo Rogel

Publicado el 10-10-2013 en  Levante El Mercantil Valenciano.

             

           

 

 

 

 

 

lunes, 30 de septiembre de 2013

EXPOSICIÓN SOBRE EL 125 ANIVERSARIO DEL TREN VALENCIA- LLÍRIA


 
La sala de exposiciones de la estación Colón del metro de Valencia albergará hasta el 30 de noviembre el viaje de 125 años del ferrocarril entre Valencia y Llíria, cuyo trazado paralelo al río Turia por su margen izquierda fue el  eslabón inicial de una red para facilitar el transporte de mercancías y viajeros en las comarcas de l’Horta Nord y Camp de Túria, al norte de la ciudad de Valencia. La sección entre Zaidía (posteriormente Marxalenes) y Paterna fue abierta al servicio público el 6 de junio de 1888, la continuación hasta Llíria el 18 de julio siguiente y la inauguración oficial el 10 de junio.. 

           

Largo periodo de tiempo resumido en paneles, casi un centenar de fotografías, relojes, campanas, billetes, planos, numerosos documentos y dos audiovisuales, para apreciar el enorme cambio habido en siglo y cuarto en un línea férrea construida para facilitar el transporte de productos agrícolas, principalmente cebollas y naranjas, para su exportación por el puerto de El Grao de Valencia, y la movilidad de los habitantes de Burjassot, Paterna, L’Eliana, La Pobla de Vallbona, Benaguacil y Llíria, que desde el 8 de octubre de 1988, otro cercano aniversario,  está incluida, conjuntamente con los antaño trenets Valencia-Bétera y Valencia-Villanueva de Castellón, en la línea 1 del metro, que el año pasado fue utilizada por 18,3 millones de viajeros, el 30 por ciento de los llevados por la red del metro-suburbano de Valencia.

 

            “El trenet del Túria, 1888-2013, Valencia-Llíria”, muestra organizada por FGV en colaboración con Vossloh,  repasa la larga historia del primer ferrocarril de vía estrecha de la Comunidad Valenciana que ha llegado a la importante meta del siglo y cuarto, ya que de los tres anteriormente construidos el de Villena-Alcoy-Yecla fue clausurado al no poder competir con la carretera y los de Silla-Cullera y Carcagente-Denia fueron sustituidos por trazados con ancho ibérico, excepto la continuación entre Gandía y Denia que está pendiente de ejecución desde 1974 sin que nadie aclare los motivos de la postergación.

           

            La muestra incluye una selección de fotografías de los trenes que han circulado en la línea de Llíria, pertenecientes a la colección del fotógrafo amateur Enrique Andrés Gramage, que posee una colección de más de 16.000 instantáneas. Fotos que el visitante ve aparecer como si estuviera asomado a la ventana bajada del pasillo lateral de un coche de viajeros.

           

Horarios visita: lunes a viernes de 10 a 14 horas y de 17 a 20.

 

 01-10-2013                                                                    Esteban Gonzalo Rogel

 

 

 

 

lunes, 12 de agosto de 2013

Responsabilidad repartida

10.08.2013 | 01:00
Esteban Gonzalo Rogel

Por doquier organismos y entidades dejan caer toda la responsabilidad en el maquinista del Alvia hacia Santiago. Ocurre en un país donde, con frecuencia, en vez de prevenir, que es más barato, se aplican las medidas de seguridad en muchos ámbitos después de una tragedia, como la ocurrida el pasado 24 de julio con el descarrilamiento de un tren Alvia híbrido en la curva de A Grandeira, en los últimos cuatro kilómetros de la línea férrea de alta velocidad entre Ourense y Santiago.
Por ello los primeros responsables son quienes dieron el visto bueno para que los trenes pasarán de 220 km a 80 km. por hora, con una raya divisoria en una hoja de ruta, similar a la que cuarenta años atrás detallaba las variaciones de velocidad máxima entre 75 y 120 km/h. de un tren Ter, y quedara solamente a la decisión del maquinista la reducción de velocidad de un convoy que a 200 km/h recorre cuatro kilómetros en menos de minuto y medio (1,36). Un tramo sin el gran apoyo del moderno gestionador ERTMS donde al maquinista, como único ocupante de la cabina de conducción, hasta la estación de Santiago sólo tenía como ayuda el viejo sistema de «hombre muerto», que activa el freno de emergencia cuando por desfallecimiento o ausencia el agente deja de pisar un pedal y no actúa tras avisos sonoros y visuales. Por ello, con la rapidez de desplazamiento en alta velocidad depende de donde esté el tren para que pase de susto a catástrofe.
Visto bueno ministerial que aceptaron, aunque no trascendió si hubo protestas, las entidades gestionadoras de vías y trenes.
No subdividieron en tramos la disminución de velocidad en la hoja de ruta ni instalaron un sistema de seguridad en la circulación de trenes que obligara a reducir la velocidad en caso de no hacerlo el maquinista por despiste u otra anomalía en los cuatro fatídicos kilómetros, y ahora, después de 79 víctimas mortales y unos 130 heridos con secuelas físicas y síquicas, han colocado el frenado automático de emergencia, incluso disminuyendo a 60 km. la velocidad máxima, un 25% menos que la indicada desde el 10 de diciembre de 2011 cuando inauguraron el tramo de alta velocidad entre Ourense y La Coruña.
El segundo responsable es el interventor, que debiendo conocer el perfil de la línea llama por teléfono al maquinista en el tramo más conflictivo para decirle que pare en Puentedeume, estación ubicada 45 km. después de La Coruña en su continuación hacia El Ferrol, para que se apeen unos viajeros. Una llamada improcedente e inoportuna, ya que para comentarlo tenía las paradas en las estaciones de Santiago y La Coruña y el tramo de 61,7 kilómetros entre ambas ciudades.
Y el tercer responsable el maquinista quien, según la normativa de Renfe, no debe atender una llamada si hay un perjuicio para la circulación. Pudo no contestar, hacerlo y responder que ya hablarían, pero también pensar si le llamaban por alguna anomalía importante de la que se había enterado el interventor y podía perjudicar a la circulación del tren. Como humano, según dijo, no acertó, pero mientras es el único que ha asumido su parte de responsabilidad.

Levante.es    También publicado en edición papel